El Monte Toubkal, con sus 4.167 metros sobre el nivel del mar, se erige como el techo del norte de África. Situado en el corazón del Alto Atlas marroquí, dentro del Parque Nacional del Toubkal, esta montaña atrae cada año a miles de aventureros que buscan conquistar su cima. A tan solo 67 kilómetros de Marrakech, el ascenso al Toubkal ofrece una combinación única de desafío físico, belleza natural y riqueza cultural.

La ruta más popular parte del pintoresco pueblo de Imlil, donde los trekkers inician su travesía hacia los refugios de montaña. Aunque la ascensión no requiere habilidades técnicas avanzadas, la altitud y las condiciones climáticas pueden presentar retos significativos. Por ello, una preparación adecuada es esencial para disfrutar de esta experiencia de forma segura y memorable.
Historia y geografía del Monte Toubkal
El Monte Toubkal, conocido también como Jbel Toubkal, es la montaña más alta de Marruecos y del norte de África. Su cumbre se alza a 4.167 metros sobre el nivel del mar, dominando el paisaje del Alto Atlas. La montaña forma parte de un macizo de rocas volcánicas que se caracteriza por sus crestas alpinas y valles profundos. Al sur, desciende abruptamente hasta el lago de Ifni, mientras que al oeste se encuentra el paso de Tizi n’Ouanoums, a 3.664 metros de altitud.
La historia de la ascensión al Toubkal se remonta al siglo XIX, cuando los primeros aventureros europeos comenzaron a explorar la región. En 1923, un geólogo francés identificó el pico más alto del Toubkal, estableciendo su altitud en 4.165 metros. Posteriormente, en 1938, el Club Alpino Francés construyó el Refugio Neltner a 3.207 metros de altura, facilitando el acceso a la cima.
El Parque Nacional del Toubkal, donde se ubica la montaña, es un área protegida que alberga una rica biodiversidad. En sus valles y laderas habitan comunidades bereberes que han mantenido sus tradiciones a lo largo de los siglos. La región es conocida por su flora y fauna, incluyendo especies endémicas adaptadas a las duras condiciones de la montaña.
Paso a paso para subir el Monte Toubkal
- Día 1: Imlil, refugio Neltner
La aventura comienza en Imlil, un pequeño pueblo a 1.740 metros de altitud, al que se llega desde Marrakech en aproximadamente una hora y media en coche. Desde aquí, se inicia la caminata hacia el Refugio Neltner, situado a 3.207 metros. El trayecto cubre unos 14,8 kilómetros y puede durar entre 5 y 6 horas, dependiendo del ritmo del grupo. Durante el recorrido, se atraviesan paisajes impresionantes, incluyendo bosques de cedros y pequeños pueblos bereberes. Es recomendable contratar un guía local certificado, ya que te aporta seguridad extra y un conocimiento profundo de la región y su cultura. Además, los guías pueden gestionar el transporte de equipaje mediante mulas, facilitando la caminata.
- Día 2: Refugio Neltner, cima y descenso
El segundo día comienza temprano, con el objetivo de alcanzar la cima antes del mediodía. Subir el Monte Toubkal desde el refugio hasta la cumbre toma entre 4 y 5 horas. El terreno es rocoso y empinado, pero no presenta dificultades técnicas. Sin embargo, debido a la altitud, es esencial avanzar a un ritmo constante y hacer pausas frecuentes para aclimatarse.
Una vez en la cima, se pueden disfrutar vistas panorámicas del Alto Atlas y, en días despejados, hasta del desierto del Sahara. Tras un merecido descanso y fotos, se inicia el descenso, que puede durar entre 3 y 4 horas. Es importante mantener la concentración durante el descenso, ya que el terreno puede ser aún más resbaladizo.
- Día 3: Refugio Neltner, Imlil
El último día consiste en el regreso a Imlil, cubriendo nuevamente los 14,8 kilómetros. El trayecto es mayormente cuesta abajo, pero no menos exigente. Es una oportunidad para reflexionar sobre la experiencia vivida y disfrutar de los últimos paisajes del Atlas.
Recomendaciones y consejos de seguridad
Queda claro que quieres subir el Monte Toubkal, pero esto solo se logra con la preparación adecuada y el respeto debido por la montaña y sus gentes. A continuación te dejaremos algunos de los puntos más importantes a tener en cuenta:
- Aclimatación: Es fundamental permitir que el cuerpo se adapte a la altitud para prevenir el mal de altura. Se recomienda pasar una noche en el refugio antes de intentar alcanzar la cima.
- Equipo adecuado: Aunque la ruta no es técnicamente difícil, es esencial llevar ropa y calzado apropiados. Las temperaturas pueden ser frías, incluso en verano, y el clima puede cambiar rápidamente.
- Hidratación y alimentación: Mantenerse bien hidratado y consumir alimentos energéticos es clave para afrontar el esfuerzo físico.
- Guía local: Contratar un guía certificado no solo es recomendable por razones de seguridad, sino también por respeto a las comunidades locales que dependen del turismo para su sustento.
- Seguro de viaje: Es aconsejable contar con un seguro que cubra actividades de montaña, incluyendo evacuaciones en caso de emergencia.
